Sin categoríaBebé llorando por un golpe de calor

Pues sí, ya está aquí otra vez el calor. Con la llegada del verano, muchas familias se preparan para disfrutar del buen tiempo al aire libre. Sin embargo, cuando tenemos un bebé en casa, empiezan a asaltarnos preocupaciones como: “¿le afectarán los golpes de temperatura?” Y es que, debido a su inmadurez fisiológica, no regulan la temperatura corporal tan bien como los adultos, lo que los hace mucho más vulnerables a los efectos del calor extremo. Por eso, saber cómo evitar golpes de calor en bebés es fundamental para cuidarlos en los meses más cálidos del año.

Durante el verano, los paseos, las visitas a la playa o al parque e, incluso, los trayectos en coche pueden exponer a los más pequeños a temperaturas que su cuerpo no es capaz de gestionar adecuadamente. Esto puede derivar en un golpe de calor, una condición médica que, si no se detecta a tiempo, puede llegar a ser muy peligrosa. Aunque el golpe de calor en bebés no es algo extremadamente común, sí es lo suficientemente serio como para tomar precauciones desde el primer día de calor intenso.

Uno de los aspectos que más preocupa a madres, padres y cuidadores es cómo saber si el bebé está bien o si está empezando a sentir los efectos del calor. Por eso, antes de profundizar en las señales de alarma, es útil conocer cuál es la temperatura normal en un bebé y qué cambios pueden indicar que algo no va bien.

¿Cuál es la temperatura normal en un bebé?

La temperatura corporal normal de un bebé suele situarse entre los 36,5 °C y los 37,5 °C cuando se mide con un termómetro digital en la axila. A diferencia de los adultos, los bebés no sudan con facilidad ni pueden decir si tienen calor o sed. Por eso, cualquier cambio en su comportamiento, en su piel o en su temperatura debe tomarse en serio. Si la temperatura corporal sube por encima de los 38 °C y no hay signos claros de fiebre por infección, podría tratarse de un aumento causado por el ambiente, lo que ya sería una señal de alerta. En esos casos, es importante actuar rápido para evitar complicaciones.

Síntomas de golpe de calor en bebés

Detectar a tiempo un golpe de calor en un bebé puede marcar la diferencia. Los síntomas pueden variar, pero hay ciertas señales que nunca deben pasarse por alto. El bebé puede mostrarse más irritable de lo normal o, al contrario, muy adormilado y con pocas ganas de moverse. La piel puede verse muy roja, caliente al tacto y seca, ya que a veces no llegan a sudar. También puede haber vómitos, respiración rápida, llanto débil y, en casos más graves, pérdida de conciencia.

Un síntoma común y que a veces se subestima es la falta de apetito. Si el bebé rechaza el pecho o el biberón, está menos activo o no moja el pañal con la frecuencia habitual, son señales de que algo podría estar pasando.  Ante cualquier duda, lo mejor es consultar con un pediatra o acudir a urgencias, ya que los golpes de calor pueden evolucionar rápidamente si no se interviene.

Consejos para proteger a tu bebé del calor: el papel de las sombrillas y capotas

Proteger a un bebé del calor no se trata sólo de evitar la exposición directa al sol, sino de crear un entorno seguro, fresco y bien ventilado en todo momento. Aquí es donde las sombrillas y capotas de cochecito juegan un papel muy importante. Cuando salimos a pasear con el bebé, es fundamental que nuestro cochecito tenga una capota amplia, preferiblemente con protección UV y ventilación lateral, que permita el flujo de aire sin dejar que el sol le dé directamente.

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Además, el uso de sombrillas ajustables también puede ser de gran ayuda, sobre todo cuando el sol está bajo y la capota por sí sola no cubre del todo al bebé. Estas sombrillas permiten orientar la sombra en la dirección adecuada según cómo incidan los rayos solares. Pero es importante recordar que cubrir el cochecito con mantas o muselinas para bloquear el sol puede ser peligroso, ya que limita la circulación del aire y puede aumentar mucho la temperatura en el interior en poco tiempo. Siempre es mejor usar accesorios diseñados para ese fin, que ofrecen sombra sin encerrar el calor. Entre nuestras favoritas están las sombrillas Jané Kids Zone azul y su versión en rojo ya que cuentan con dos puntos de flexión, varillas resistentes de fibra de vidrio, son anti UV y valen para cualquier modelo de carrito Jané. 

¿Otros consejos? Durante los paseos, también es recomendable hacer paradas frecuentes en zonas con sombra y evitar salir en las horas más calurosas del día. Si el bebé está en el coche, nunca debe quedarse solo ni siquiera por unos minutos. La temperatura dentro del vehículo puede subir peligrosamente en cuestión de segundos, incluso si las ventanas están entreabiertas.

En casa, lo ideal es vestir al bebé con ropa ligera, de algodón y colores claros. Mantenerlo bien hidratado es clave, aunque esto depende de la edad. Si es lactante, darle el pecho con mayor frecuencia suele ser suficiente. En el caso de bebés que ya toman agua, asegurarse de que beban lo necesario ayuda a prevenir la deshidratación, que puede ser una consecuencia directa del exceso de calor.

En resumen, el calor no tiene por qué ser un enemigo si aprendemos a convivir con él tomando las precauciones necesarias para proteger a los más pequeños.